A más de una década de su implementación, la figura de preponderancia en telecomunicaciones —una creación jurídica sin sustento económico— enfrenta señales claras de agotamiento. Aunque aceleró la competencia en ciertos sectores, también impuso límites regulatorios poco funcionales y desincentivó inversiones en regiones menos rentables. El caso de Telcel ilustra cómo una empresa puede mantener la etiqueta de “preponderante” a pesar de haber cedido participación significativa en líneas, servicios e ingresos.
De acuerdo con AT&T, la transacción será en efectivo por 5 mil 750 millones de dólares, aunque está sujeta a negociación.
Cisco reportó también un incremento en ingresos durante su tercer trimestre fiscal.
El director General de Megacable aseguró que si la nueva ley se publica como está hoy, México dejará de ser atractivo para invertir.
ALAI y AIA-LAC pidieron eliminar definiciones de plataformas digitales de la nueva ley de telecomunicaciones, al considerar que estas operan bajo modelos distintos a las telecomunicaciones. Académicos, en contraste, proponen una regulación específica que garantice derechos digitales.
La alianza permitirá implementar nuevas tecnologías de Inteligencia Artificial (IA), modernizar su infraestructura tecnológica y desarrollar estrategias más personalizadas de conexión con consumidores.